Zigzagueando bajo el calor, entre la siguiente cerveza y una ración de arroz con marisco, nos encontramos en el zoo de Dusit. Vaya, enseguida descubrimos que los animales viven como en los hoteles de 5 estrellas. Verdes, ordenados, organizados, acogedores. Dan ganas de transformarse en uno de ellos por unas horas y vivir la experiencia al completo. La variedad de razas de animales no nos sorprendió, lo que nos sorprendió fue el hecho de que todos y cada uno de ellos parecían felices y, de algún modo, sonrientes. Paseamos y prestamos atención a los refrescos, dándonos una pausa con nuestras muchas cervezas, porque estábamos a punto de ver a la luz del día la vista desde el Hotel Le Bois, desde su planta 64ª. Los cinéfilos recordarán que allí se rodó parte de la película de culto "The Hangover".
Eran las 5 de la tarde y justo antes de oscurecer estábamos en las mismas escaleras de la misma planta. La vista era impresionante, como si Bangkok estuviera en nuestro regazo y nosotros fuéramos Deidades. Todos los turistas allí son Deidades, especialmente cuando se gastan unos cuantos miles de baht (la moneda local de Tailandia) en alcohol. Disfrutamos de las vistas, bebimos la cerveza más cara de nuestras vidas, unos 10 euros por 400 gramos y llegamos a la conclusión, de que volveríamos aquí otro día para quedarnos más tiempo y empaparnos de la sensación de fiesta nocturna de la planta 64.